Familia feliz
Aquí no paró de llover en todo el día. Lluvia como fenómeno atmosférico, que últimamente hay que explicarlo todo.
Aparte de eso pues estamos en la semana de la música y para empezarla con buen pie vinieron a tocar Tenniscoats, un grupo procedente de Japón formado por Saya a las voces y Takashi Ueno a la guitarra. En esta ocasión les acompañaba Tetsuya Umeda que fue incorporando arreglos bizarros a las composiciones.
Son canciones básicas, de acordes repetitivos, bucles, una manta para la voz de Saya, la cual cuando no cantaba aprovechaba para tocar un piano o la melódica. Todo tenía un regusto performance. Les agradaba la melodía, de hecho en ella se basan, pero le dieron una importancia a la puesta en escena tremendo. Bueno, de eso hablaba la gente, “fijate, han quitado el telón de fondo, se ve la puerta de emergencia”. Y entonces la cantante dijo las palabras mágicas: “Luz, oscuridad”.
Empezaron las clases de trip japo. Quitaron por completo la luz de toda la sala. Alguno pronosticó un nuevo Puerto Urraco. Los arreglos de Tetsuya empezaron a brillar. Literalmente. Todo el sistema de aparatos y cachibaches cobró una nueva vida. Un cubo que recogía gotas de agua. Clin. Una piña dando vueltas sobre si misma a doscientos por hora. Una pelota de ping pong. Ventiladores. Arreglos muy íntimos, tanto que casi rozaban el autismo, el hikimori. Un fin de semana en casa, familia feliz. En todo caso, arreglos deliciosos que te hacían abrir aún mas los ojos. Porque seguíamos a oscuras. El público se empezó a acostumbrar a la nueva situación y Saya decidió pasearse entre las butacas. Parecía un espectro. Que alguien llame a Iker. Poco a poco la luz fue aumentando. Nadie creía estar en el mismo lugar. Estaba funcionando. Ademas tocaron una versión de La balada de Sacco y Vanzetti, canción que cataba Joan Baez, un himno de anarquistas. Está claro que solo hacen lo que les motiva de verdad.
También tocaron su hit Baibaba Bimba y el público empezó a cantarla con ellos. Quizá había poca gente, el día no acompañaba, pero todo el mundo disfrutó como pocas veces.
En la ultima canción del repertorio se marcaron una insólita despedida por la puerta de emergencia, la que al principio llamaba la atención. El guitarra y la cantante salieron por ella dejando al permorfer Umeda dentro. Aplausos. Cabe volver a recordar y destacar la lluvia y que los interpretes iban descalzo. Huele a gripe.
Luego hubo un bis en el que se marcaron un blues, se soltaron un poco mas, hicieron conatos de baile, los arreglos fueron aún mas locos. Y final agradecido.
Tres tipos que bajan nerviosos de un autobús. Canciones que te pueden hacer soñar. Pesadillas y maravillas. Un viaje en toda regla. Ahora toca descansar, han escuchado las plegarias.