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Reseña

Nick Nolte estuvo en Huesca

Existe una leyenda oscense que cuenta que cada vez que se genera un evento de cierta importancia/notoriedad, Nick Nolte se hace carne y aparece por esa situación, aportando parte de su alegría. Pues el sábado Nick apareció, quizá un poco tarde, el tiempo que les costó a los músicos (ese gremio tan marginado) entrar en calor. Es probable que la gira les descentrara, Tokio es así de cruel, pero no solo los países son malos, también las personas, como por ejemplo “El Tano”, personaje que robó a Copiloto hace dos semanas en su concierto de Barcelona. Y aún así, sin ser las mejores circunstancias, hubo una buena entrada y un buen concierto. La banda cada vez suena más compacta, y es probable que cierta culpa del problema sea de Rafa Dominguez, falta corroborar las fuentes (y no, no hablo del barrio). El pop funciona, nos criaron en ese mundo. El último disco de Javier lleva por título “El inicio, el desencanto y el círculo de confianza”, y aunque parezca un nombre largo (que lo es) el álbum se pasa rápido y tranquilo. Todo mu rico [sic]. Tocó gran parte de esa grabación pero no se olvidó de sus trabajos anteriores.

Y es que “Yo no quiero a nadie” es un hit, y él lo sabe, aunque modifique la letra, antes cantaba “nadie me quiere a mí”, frase que ahora ignora. Quizá se ha dado cuenta que se equivocaba, porque ese es otro de los problemas, el público quiere a Copiloto. Ya llevamos dos, al tercer problema cerramos la crónica. Noté muchas referencias a la música anglosajona, Eels, The Beatles… incluso en uno de los temas hizo una rentrée a lo Hello goodbye. Detallicos que se agradecen. La banda que le acompaña, los javieres, rafael, jorgico, forman “el círculo de confianza”. Se rumorea que Copiloto puede dejar Copiloto para unirse al Círculo, ojo cuidao. Bueno, ¿y el concierto qué tal? Cuéntame (cómo te ha ido) algo, que parece que no hayas estado presente. Pues tuvo una puesta en escena mejorable, pero todo es mejorable, ¿no? Hubo palmas, lo recuerdo, eso conlleva que cierta empatía con el publico generó, pero bueno, que ya te he hablado del amor, no me hagas ser pesado. En esta vida se puede ser cualquier cosa menos pesado. También escuché siniestros coros, por parte del publico eh, con referencias muy marcadas a Fraggel Rock, eso es que la gente se lo estaba pasando bien. Creo. Quiero creer (por eso escribo). Y eso que no hay barra en el matadero, como se enteren los del 15M igual nos hacen otra sentada. Hubo bis, ese concepto tan extraño. A casi cualquier concierto al que vas sabes que cuando los músicos se van del escenario volverán. ¿No te cabrea eso? A mí un poco, pero no me suelo cabrear. Bueno y aparte el bis no lo vi, pero lo escuché. Y la gente dice que mu bien, pero que va a decir la gente si la gran mayoría tiene miedo de quedar mal. La frase anterior no es una referencia al PP, que quede claro. Esto es crónica musical, céntrate. España perdió, ¿no? ¿Pero quién marcó? Para qué narices tienes internet. Para bajarme el disco de Copiloto, que paso de comprarlo, es muy caro. Pues el último disco tiene una portada bien maja, tú té lo pierdes. España necesita fetichismo. Y parte del cariño que Javier intenta aportar. La ayuda internacional está demasiado vista, ya no es indie, ya no mola. Y bueno, amigo mío, hasta aquí, la crónica, si no te ha gustado, discúlpame, es mi primer día, que no es ninguna excusa pero queda muy bien. Gracias por el concierto Javier. Anda, pilla el perro que nos vamos a Pompeya.