Una noche es una noche
Pero en ocasiones las primeras sensaciones no son las correctas, Le Parody es una propuesta seria, que se basa en la mezcla de melodías de corte tradicional folk con electrónica. Una escenografía mínima, un ukelele, dos micros, un xilófono y una trompeta. Eso sí, el ukele estaba pasado por una pedalera de efectos, con ecos y distorsiones, y además tenían un sampler, que es uno de los pilares de la música de Le Parody. De está forma salieron al escenario Sole Parody (voz y ukelele) y Frank Santiuste (trompeta, coros y xilófono). Era la primera vez que tocaban en Huesca, les impresionó la visión ciega del Matadero, esa iluminación que provoca no ver nada más allá del escenario, creando la sensación de estar casi en un ensayo pero con aplausos. Y después de esa no-visión dijeron que les daba la sensación que ese sitio era un buen lugar para bailar encima de los asientos, total, “una noche es una noche”. Acto seguido se arrancaron con el sampleo de la frase “la felicidad es la ausencia del dolor”, basado, tal y como dijo Sole Parody, en frases impactantes de la publicidad que no precisamente tienen que ser verdad. En el mismo sentido del nombre del grupo, esa sensación de parecer una cosa y resultar otra, está el título de su primer y hasta el momento único disco “Cásala (soundtrack)”, el cual no es una banda sonora de ninguna película o video. Les gusta jugar al despiste. Te sueltan que siempre dicen la verdad a base de samples y al final de la canción lanzan el sonido “somos una familia feliz”, y ella se ríe, porque les gusta esa ambigüedad, que cada uno piense lo que quiera, que ella no lo va a explicar. Comenzaron muy bien combinados, entrando a sus tiempos, bailando y repartiendo felicidad, pero poco a poco se abrió una pequeña brecha musical entre los dos que provocó que la experiencia no fuese completa. Entre los sampleos, aparte de las cuñas publicitarias utilizaron frases, como la del cosmonauta Komarov, protagonista de la primera tragedia espacial. El sampleo de las voces añadido al ukelele, trompeta y los efectos sonoros le da un aspecto futurista a explotar. Fue un breve concierto que se pasó de una manera muy agradable, en una ambiente familiar, tanto, que hubo bis, aspecto que al parecer Le Parody no tiene preparado, se percibió perfectamente cuando no sabían qué tocar al regresar al escenario, así que le pidieron al público cuál querían escuchar de nuevo. “La segunda”, “No, la tercera”, “La que era de amor y has cantado en inglés”. Y así, procedieron a repetir la interpretación de “Love me (la necesidad)”. Con esta canción se despidieron del público, que regresó poco a poco hacia sus casas con una sonrisa en sus caras. Y es que… cómo se nota que está llegando la primavera.