Ácido más base produce sal
Mártires del compás celebró su gira 20 aniversario en la capital oscense.
Esto ya es una tradición. Los conciertos que organiza el Ayuntamiento desde hace cuatro años en estas fechas tan entrañables han dejado huella en parte de la sociedad. Desde Manu Chao, pasando por Carlinhos Brown, sin olvidarnos del mito Brian Eno. Es difícil estar a altura del reto, tal vez por eso, este año el programador decidió simplificar y que tanto el recinto como el artista tuviesen parte del nombre en común.
Los elegidos para esta ocasión fueron Mártires del compás, mítico grupo de finales de los 90 que se encuentra en plena gira de celebración de sus 20 años de existencia. Y el recinto elegido para su actuación fue el parque Mártires de la Libertad, una de las nuevas zonas de la ciudad, que anteriormente estaba ocupada por chabolas. El parque ha quedado muy bonito y además honra la memoria de los combatientes republicanos, tanto en la Guerra Civil como en la Segunda Guerra Mundial.
Así, el pasado domingo a las doce de la mañana, en un concierto vermut pudimos disfrutar de los seis grandes músicos que forman Mártires del compás. Liderados por Chico Ocaña, quien lleva la voz cantante. El estilo de Mártires ha sido calificado como flamenco billy por el nombre de su primer disco.
El grupo llegó puntual y como mucho de los fans pudieron comprobar, fue trasladado del hotel a la zona del concierto en la narria cervecera de ámbar, al parecer fue una de las condiciones que puso el grupo para realizar la actuación en la ciudad. Chico Ocaña, quien estuvo el año pasado presentando su proyecto en solitario en el C.C. Matadero, se excusó por su voz, extremadamente ronca, al parecer decidió integrarse el día anterior con la gente de la ciudad y el resultado fue que se integró demasiado.
Al numerosísimo público ese pequeño detalle no pareció importarle, y cuando empezaron el concierto, de forma explosiva con “Colores”, uno de sus temas más conocidos, los bailes y cachondeos no tardaron en aparecer. Como dato a destacar fue el tremendo desnivel que había en el escenario, ya que la gran mayoría del parque está situado en una loma, lo que provocó bastante comentarios jocosos por parte del grupo (“todo lo que queda es cuesta abajo, esto va rodao”) y una continua danza por parte del cantante, que no paró de subir y bajar la loma.
A pesar del día que salió y quizá producto del resultado electoral, Chico Ocaña, con los ojos vidriosos tras interpretar “Pañuelos blancos” decidió subir como una exhalación a la parte superior de la pirámide conmemorativa del parque. Una vez arriba, y gracias a la conexión inalámbrica de su micrófono, propagó un fortísimo “Viva España” que retumbó por casi todos los rincones de la ciudad. Una vez gritado se echó a reír, dijo un par de tacos y ante el desconcierto de todos se colocó un traje de paracaidismo especial para saltos Base. Y así, ataviado como si fuese un hombre pájaro pegó un salto hacia el vacío, extendiendo sus brazos para controlar la dirección de su cuerpo.
La banda, que tenía ensayado el salto de su cantante al milímetro, entonó una versión aflamencada de la danza de San Lorenzo, que fue muy bien aceptada por el público, hasta el regreso de Chico Ocaña. Un Chico, que según relató después, aterrizó en el campo de hierba artificial que está cerca del parque, llegó con el paracaídas a medio quitar y el cuerpo lleno de heridas, al parecer habían calculado mal la altura de la pirámide del parque de Mártires de la Libertad, alguien debió poner un cero donde no debía poner nada. Pero a pesar de las heridas, el concierto continuó. Así presentó el siguiente tema “Estoy tieso”, diciendo que acababa de sentir el vacío.
También, un poco trastornado aun por el golpe, dijo que Huesca es el Egipto del norte, porque es de las pocas ciudades en las que había estado que tuviesen dos pirámides, la del parque en el que tocó y la del instituto que se encuentra a las afueras de la ciudad. Casualidades.
El aspecto negativo fue que entre el grito de guerra en lo alto de la pirámide y el avistamiento del hombre pájaro, la gente acudió de forma masiva al Parque Mártires de la Libertad, alcanzando un nivel de fiesta tal que el concierto tuvo que ser disuelto por parte de las fuerzas de seguridad del estado. Una pena, un hecho lamentable y que forzó a que Luis Felipe, alcalde la ciudad, haya tomado la decisión de prohibir futuros conciertos en estas fechas. Ya vale de tanta tradición, fue bonito mientras duró.