Bailando con la muerte
El sábado… qué lejos nos pilla ya eh, además con el cambio de hora, menudo bajón. El sábado fue etapa la etapa reina de Periferias, venían los foráneos y todo el mundo se puso sus mejores galas. A las diez y media de la noche el jaleo estaba en la plaza de toros, un evento denominado “Gran Guateque”. Una noche fría que invitaba a no salir de la carpa en ningún momento, aún con la maravillosa noche estrellada que había, perfecta para ufólogos y demás seres nocturnos. Además, la primera actuación fue tan a martillo que no podías hacer otra cosa que bailar. Eran Juanita y Los Feos.
Cinco tipos dando cera desde el minuto uno, sin concesiones, con un volumen atronador. La cantante con faldas y a la loco, bailando sin parar. Un show surf punk, los joy division del surf, que conllevaron los primeros corrillos de baile. También tenían toques de la movida madrileña, desde lo näif de alguna de las letras hasta ciertos arreglos musicales. Una lluvia ácida increíble para empezar la noche.
Bueno y al terminar esta actuación vino uno de los mayores impactos de la noche. Atención, tsunami. Entre grupo y grupo Janet Chang y su techno cumbia hicieron bailar a toda la carpa. Su espectáculo encaja tanto en un crucero como en un festival de música. No dieron concesión al descanso. Tras la chinita de la cumbia actuaba Hidrogenesse, grupo al que estaba esperando la gran mayoría del público. Sus dos miembros, quizá reptilianos, y un retrato de Alan Turing presidiendo. Es que su último disco se lo han dedicado por completo a Alan Turing, por eso, además, utilizaron unas proyecciones binarias, relacionadas con el mundo de las computadoras. Menos baile y mas vocoder, aunque “Captha cha-cha” es un autentico rompecinturas, y eso que todo el público acechaba su tema mas conocido “Disfraz de tigre”, con el cual se echaron el festival a las espaldas, punto elevado del concierto. Se pasaron de tiempo de la actuación, les quitaron el sonido dentro del escenario y aún así tocaron un tema más, bravo.
Y volvió Janet Chang con su cumbia y toda su crew, el dj en plena pubertad, el segurata videorealizador y las bailarinas de support. La gente volvió a gastar zapatilla.
Empezaba a preocupar el cambio horario. En estas Los Punsetes ya estaban dispuestos a seguir la fiesta, fueron los siguientes en salir a escena. Su cantante estática, con un cuello victoriano, parecía un cuadro de El Greco, mientras el resto de la banda se movía al ritmo de su música, genial. Sus acertadas proyecciones, combos de imágenes en los que llegaron a poner imágenes de toros… dentro de la plaza, doble tortazo. El sonido pop indie de los noventa. Y las letras enfocadas en el drama social oculto, los silencios de las conversaciones y la obsesión por quedar siempre bien con los demás, todo muy ácido.
La parálisis continuaba. Y la gente ya estaba bien atizada, por eso cuando tocaron su hit “Tus amigos” la gente bailó como nunca. Momentos puntuales de baile, tanto en ese concierto, como en el resto de actuaciones, parecía que la gente se reservaba un instante para desparramar y luego volver a la normalidad, curioso.
Y Janet Chang seguía a lo suyo, las manos arriba eh eh eh.
Después vino la actuación más destacada de la noche Quintron & Miss Pussycat, banda estadounidense. Un combinado de guiñol, techno, disfraces, lenguas muertas y más cosas. Demasiadas sensaciones. Estábamos al borde de sufrir un Sthendal. Al principio sacaron un pequeño teatro con marionetas y poco a poco lo fueron integrando en su show techno electrónico. No parabas de bailar, de mirar el fosforito de las maracas que llevaban, de ver que iban disfrazados de la muerte y habías bailado con ella. Sudores fríos. Un autentico descoloque cósmico. Gran y original propuesta teatral electrónica.
Tras el hachazo llegó la hora ciega, la del cambio de hora. A las tres serán las dos. En esa hora actuaron Moishe Moishe Moishele, banda judeo francesa que ofrece un show de house a la vez que místico e integrador, vamos, que todo muy judío. Los Beastie Boys de la cábala. Sus tres integrantes repartían breaks y estrellas de David. Y la gente, aún con la reserva encendida, lo dio todo, muchos incluso se convirtieron. Mañana nos vamos de bar miztvah.
El último de concierto del Gran Guateque fue para Jason Forrest/Dj Donna, un yanki esperpentico. Ritmos rave, momentos disco y él bailando como un poseso. Parecía un Steve Ballmer presentando windows treinta. Y pensabas, ahora coge la escopeta y nos liquida a todos. Quizá por eso aún bailabas, eso o la inercia que llevabas. Y lo que quedaba, porque los conciertos llegaban a su fin pero la noche y Periferias todavía continuaban.