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Directo

¿Dónde está mi peluca?

Querido lector, el caos es un elemento demasiado cercano. Las circunstancias son poderosas. Y el ser humano es maravilloso. Con esto quiero explicar, por si no ha quedado suficiente claro, que la noche del viernes fue complicada. Por lo menos para un servidor. Son fechas hermosas, en las que dan ganas de acudir a la ciudad. Viejas amistades que retornan, cenas, paseos…

El Bleep!, la noche aragonesa del Festival Periferias, es el diez de agosto de los culturetas. Acude gente de todo tipo en busca de algún estímulo con el cual continuar su vida. Entre los personajes que aparecieron, algunos ya eran viejos conocidos para mí, Oriol, el barcelonés amante del indie patrio y el gran artista italiano Gregorio Lombarda.

Esto que añado ahora es un dato amarillista, pero es de rigor ponerlo para entender parte de la crónica, al parecer Oriol, ese hombre, se encuentra en un bajón vital, con ello quiero decir que acudió al Palacio de Congresos borracho como una cuba y con ganas de pelea. Y la tuvo, en cuanto se cruzó con un tipo de Tardienta al que insinuó, de muy malos modos, si tenía peluca, peluquín o algo de eso, una cuestión absolutamente tabú en el mundo rural. Total, que le partió la cara, sangre por todos los lados y como yo era de los pocos conocidos que tenía, tuve que acompañarle al hospital y más tader a comisaría.

Suerte que, como ya he dicho antes, también acudió Gregorio Lombarda, quién había aparecido en la ciudad con motivo de la inauguración de la exposición de Joan Fontcuberta y le hizo las veces de cicerone. Gracias a él pude enterarme de lo que sucedió en el Palacio de Congresos hasta mi regreso con Oriol.

Así me explicó que la noche la abrieron Ypsen & Krevi, unos raperos de Zaragoza que hicieron cinco temas vestidos de banqueros, dentro del fake aprovecharon para en lugar de repartir billetes como los totems yankees, hacer lo propio con su maqueta. El siguiente en escena fue Racha Giménez, un joven artista oscense que realiza beatbox, incorporó toques de techno, algún guiño al dub, por supuesto hip hop y cuando acudió a los palos flamencos salió a escena Raúl Giménez para cantar una bulería con él.

Durante los interludios de los conciertos, Josan Bailac salío a escena para amenizar con un gran repertorio de imitaciones, desde Nadal, Messi, la Duquesa de Alba, Zapatero, Rajoy… incluso nuestro antiguo rey, don Juan Carlos, imitación que vino incorporada de gran caracterización. Siguieron la noche Carlos Hollers Trío, con ese rocambolesco nombre de aplicar a uno mismo el formato trío, en la línea fake del Festival. Realizaron una actuación dentro de la electrónica, derivando al mundo jazz, comedidos pero con instantes vertiginosos y cañeros.

Los siguientes en aparecer por el escenario fueron Los Gandules y su alter ego Die Escaphandra, formación que utilizan para telonear sus propios conciertos, aunque en esta ocasión fue al revés, dando extravagantes instantes como la versión de Hawai Bombay de Mecano, locas proyecciones de fondo y pose de escenario pseudo intelectualoide.

A esas alturas de la noche regresé de la comisaría justo a tiempo de ver la sesión de El Penúltimo Mono, responsable a su vez de la cúpula geodésica instalada en el exterior del Palacio de Congresos. Sí, hubo dos escenarios, lo cual es siempre de agradecer porque te traslada definitivamente al formato festival y ayuda a socializar, aún más. En esa zona del palacio también actuaron Saulo Pisa, que incorporó elementos más bailables para ir animando la noche, Herbal, una formación de Zaragoza cuya actuación se basó en el drum and bass junto a toques mashups, y Clima, otro grupo también de Zaragoza que realizan una vertiente dubstep dentro la electrónica.

De regreso al interior tan solo quedaba la traca final, la magnífica actuación de Pecker, que incorporó las canciones de Eurovisión que eligió la gente vía internet. Así pudimos ver transiciones exquisitas como el paso del La la la de Massiel a su Supernova, que también usa el cántico de la eurovisiva canción. Hit tras hit, pasando del Yo Soy Aquel de Raphael a temas propios como Me Enamoré del Perdedor y terminar por todo lo alto con Confort, su último éxito.

Tras este cenit aparecieron The Bärds, que quizá para continuar con el elemento fake de la noche realizaron un falso musical que consistió en interpretar sus canciones más efectivas y enérgicas una tras otra. Estuvieron más cerca de Vampire Weekend que de The Strokes y acabaron la actuación en calzoncillos, literal, aspecto que tal vez formase parte del musical de Don Mendo.

El fin de fiesta lo puso, y de forma inmejorable, Javimar, un selector musical que siempre es garantía de buen gusto y baile, así, entre otras perlas nos coló una versión en cumbia del Purple Haze de Jimi Hendrix,tal vez un guiño a la noche del sábado, en la que actúan, entre otros, Meridian Brothers.

Sí, ya ves, Periferias continúa, esperemos que sin incidentes policiales y con todos los pelos en la cabeza.