El lado más brillante de la vida
Cómo me hubiese gustado verte en el concierto del sábado en el C.C. Matadero. Pero claro, trasladarse en un chas cientos de kilómetros es un poco difícil, aun no han inventado la teletransportación de la materia ni algo parecido. Te lo habrías pasado muy bien, hubo de todo, risas, bailes y lo principal, mucha música brasileña, esa que se caracteriza por generar ganas de baile y tranquilidad, todo a la vez, un remanso de alegría y paz.
Actuaba Moreno Veloso, músico hijo de Caetano Veloso y que en un principio podría verse afectado por la gran aureola de su padre, pues para nada. Entre sonrisas, bailes y complicidades con sus socios músicos despachó el concierto. He puesto la palabra socio porque es el término con el que se refirió a ellos el propio Moreno al intentar hablar en español durante todos los intervalos entre tema y tema, y hay que decir que lo hizo muy bien. Un esfuerzo que hizo por respeto al público digno de agradecer.
Fue un concierto delicado, de esos en los que el artista refleja el lado luminoso de la vida, así fue interpretando temas que había escrito para su prima, otro para su hermana, recordó a su abuela en otro tema en el que interpretó un cuchillo percutiéndolo contra un plato, tema en el que incluso se arrancó a bailar por el escenario. La maravilla de la vida. No en vano su último disco se titula “Coisa boa”, traducido algo así como Cosa Buena y el tema que le da nombre es una nana dedicada a sus hijos y que el propio Moreno Veloso aseguró que tiene un efecto somnífero sobre ellos.
Llevaba una magnifica banda compuesta por batería (más toda la ingente colección de percusiones que tocó), bajo y guitarra eléctrica, y en unos cuantos temas añadieron los arreglos de un pequeño sintetizador. Moreno Veloso, aparte de la voz principal, se encargó de la guitarra acústica. Un lujo que fue derivándonos por esas cadencias brasileiras, entre el pop y la bossa, reafirmando lo sonoro y efectivo que es el lenguaje portugués para estas músicas.
Otro de los detalles que reflejó el carácter abierto y luminoso de Moreno Veloso es que no solo presentó a sus músicos, suena a broma pero muchos artistas maltratan a su banda acompañante, pero bueno, no solo eso, sino que además incluyó un tema del grupo paralelo Tono, formado por su bajista y su batería, dentro del repertorio del concierto. Un tema que reflejó ambientes más psicodélicos y nos mostró otro perfil sonoro de todos los músicos. Pero siempre con una constante sobre el amor a lo largo de todo el concierto.
Siguieron con la psicodelia y la experimentación en el tema final del concierto, donde incluyeron una pequeña jam percutiva, donde Moreno Veloso tocaba una especie de pandereta y su batería un pad digital al que iba modificándole los efectos, pero salvo esos detalles fue un concierto respetuoso y purista con la música brasileña, lo cual no quiere decir malo, de hecho fue un grandísimo concierto, una cosa no quita la otra.
Con el chaparrón de aplausos tuvo que salir para interpretar un par de canciones más, la última de ellas, ahora sí, un tema escrito por su padre y que ponía el broche final a una noche fantástica. El público, que llenaba la mitad del patio de butacas del Matadero, se puso en pie para ovacionarle, había sido francamente bello. No era la primera vez que acudía a Huesca y tras este concierto seguro que regresa, ya te avisaré para que podamos sincronizarnos mejor.