España necesita Almax
El pasado viernes volvieron los conciertos al Matadero, así que es oficial, el verano se ha terminado. Vuelven esas rondas de conciertos que tanta vida le dan a esta ciudad. En dos días Periferias y sin que te des cuenta, fin de año, ya lo verás. Los encargados de abrir temporada fueron maríaconfussion, grupo zaragozano liderado por María Perez Collados, cantante del mismo. Con un soporte musical perfecto, a los teclados estaba Faustino Cortés, guitarra eléctrica Pepe Vázquez y a las percusiones Jose Luis Seguer, con esa banda musical iniciaron su show de ritmos latinos bailongos. Interpretaron “Al lado del sueño”. María contaba que cantar es beneficioso para el alma y de esa manera pidió al público que cantara, justificando así la necesidad de la cultura, alegato que fue secundado con aplausos. Seguiremos haciendo camino. “Entre la tierra y el cielo” fue otro de los temas que tocaron. En algún momento la letra se definía poco. “No quieres que se desordenen las cosas”. Hubo hasta baile gipsy. Y María seguía cantando “yo prefiero mil veces la noche en la estrella”. Cubaneo, con ritmos de clave y algún momento mas cercano a Brasil. Y son de Zaragoza, presuntamente, porque si te dicen que son de Cuba, seguramente habrías dudado.
El perfil electroacustico del concierto fue todo un acierto. El cajón flamenco iba mandando las pautas y los momentos mas intensos eran dirigidos por el guitarrista a golpe de wha wha. Un wha wha mas cercano a Santana que a Hendrix. Todo próximo al mundo latino. Tocaron una canción dedicada a las inmigrantes latinoamericanas que vienen a España a cuidar ancianos y dejan a los suyos en su país. “Al otro lado del mundo”. Pero en ningún momento se salieron del casillero cubaneo soul. Fueron ellos al 120 %. María luego contó que hay gente que bebe demasiada realidad y que de allí vienen algunos problemas. “Nos anestesian con el bombardeo de imágenes que sufrimos al cabo del día”. Después interpretaron una nana para mayores. Los músicos siguieron dando buena muestra de su gran capacidad interpretativa. El guitarra iba de Pink Floyd a Offspring, momentos mínimos dentro del corsé étnico. Y todo cosido por las melodías del piano que iba introduciéndose en el momento exacto, creando una atmósfera perfecta.
Con vino y lectura todo pasa mejor, aseguraron. Una de esas dos palabras (o vino o lectura) debió ser la palabra clave, la cual generó la aparición de una mosca xxl por el escenario a modo de atrezzo. Estuvo hasta el final del concierto. “Mira, hasta la mosca baila”. María pedía ritmo a las butacas, la gente marcaba el ritmo dando palmas. “Cuando pases a mi lado menea mi corazón”.
Hubo un bis en el que el público se hermanó definitivamente con el publico. Coros, aplausos, un final muy agradecido. Y mientras, algún despistado observaba fijamente el lateral derecho del escenario, donde ha aparecido un agujero que recuerda a la película Fuga de Alcatraz, pero eso ya es otra historia… aunque si te acercas al próximo concierto del Matadero quizá aun lo puedas ver.