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Reportaje

Vuelve el fluzo

Pues no, no te vi por el concierto del martes en el Matadero.

Estuvo bastante bien, si hubieses estado en Huesca te habrías animado, que sí. Zombie Zombie llevan ese estilo krautrock que tantas ganas da de moverse. Ya, que si la hora no era la mejor, que si encima un martes… pero piensa que igual sería mucho peor si no hubiese conciertos. En la medida en que se pueda hay que apoyar este tipo de eventos. A ver que te resumo un poco la actuación. El show empezó bastante puntual, tres focos azules, uno de ellos apuntando al público. Un directo a la retina. Y una base con notas graves de larga cadencia, una especie de misa. No te sé decir si satánica o cristiana. Vamos a dejarlo en que era una introducción cuasi sacra. Entonces salieron tres tipos y se situaron en sus respectivas posiciones. Cada uno con un estilismo distinto, unidos por la luz y la melodía. La banda originalmente la forman Etienne Jaumet y Cosmic Neman, dos aclamados músicos franceses. Realizaron un pequeño parón tras la intro, igual para coger fuerza y empezar el sindios. Y no lo digo para mal eh, se lanzaron con un ritmo rozando la cumbia y en barrena hacia un despliegue de casi siete minutos. Hipnosis general. Cuando ibas a entrar en trance sacaban un sonido nuevo, proveniente de algun sinte, de algún juguete de los múltiples que llevaban y te sacaban del shock. Te sacaban para volver a introducirte en él. Batería, percusión, sintes, vocoder, multiples efectos y juguetes. Todo tamizado por los setenta, el rock progresivo mezclado con la cumbia, bases insistentes. Los graves fluían por encima de todo, eran insistentes. En uno de los temas que interpretaron “Elimination” sacaron una especie de linterna, un condensador de fluzo y se fueron señalando con él unos a otros. Una especie de ceremonia mágica entre ellos. Tras el condensador, Etienne Jaumet seguía mirando la chuleta en la que estaba la interpretación de su música, “esta rosqueta pa’qui y este chirimbolo carapa’lla”. Los cambios entre temas en ocasiones sonaron un poco deshilachados, que no mal, a ver, pero se notaba cierta falta de fluidez. Si eso lo llevasen tan bien como cuando se lanzan a por el tema habría sido apoteósico. Porque cuando tienen verdadera pegada es en mitad de sus extensos temas, cuando han pillado la cadencia, se dejan llevar, casi en un conato jam session, y van creando esas texturas. Retro, películas de miedo de serie b, algún grito a lo Suicide. Casi para terminar hicieron el tema mas extenso, una versión de Sun Ra “Rocket number 9”, en esta se gustaron, sacaron hasta un saxo, un canción extensísima y potente, de lo mejor del concierto.

Para terminar interpretaron “Black Paradise” y tras casi hora y media de concierto se despidieron del público en medio de un fuerte aplauso, vendieron algún vinilo, recogieron y para casa. Así son las noches de los martes en Huesca capital.