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Concierto

Gora España

Estamos en una época del año en la que es muy fácil sentirse cansado. Al parecer, a esa sensación se le conoce como astenia primaveral y guarda relación con el cambio de estación y el estrés que ello provoca en el cuerpo y mente de cada uno.

Las posibles soluciones pasan por una mejor alimentación, práctica del deporte y como centro de todo tipo de recuperación está el humor. Por eso, el pasado sábado por la noche, quien acudió al centro cultural Matadero recibió un tratamiento extra para este síntoma.

Los culpables de llevar a cabo esto fueron Los Gandules, grupo de música que basa sus actuaciones en modificar canciones populares para incorporarles letras de humor.

Son una banda que ya lleva unos cuantos años y su popularidad está llegando a un punto en el que la mayor parte de espectadores conocen el noventa por ciento de la estructura de sus conciertos, aparecen ellos mismos teloneándose con el nombre Die Scafandra, reaparecen como Los Gandules, en calzoncillos y tirados sobre el sofá y cada vez que dicen la palabra gandul todos los espectadores realizan un grito conjunto. Lo dicho, sus conciertos ya parecen un clásico, pero no por ello son menos divertidos. Venían a presentar su nuevo disco “Tardes de merienda”, pero no dejaron de interpretar sus grandes éxitos como “Obstetricia en Bucarest”, “Paté de pato” o “Ladrón de cobre”.

Muy provocadores durante todo el concierto, atacando a un espectador que estaba utilizando el móvil o directamente metiéndose con la ciudad. Da igual, lo hacen con suficiente guasa y buen humor que provocan una gran carcajada. Siguen insistiendo en la teoría de que son espías de Zaragoza para lograr conquistar la ciudad, pero dentro de estas revelaciones también rememoraron al ciudadano que destrozó el campo de fútbol de Tardienta.

De las nuevas canciones, las que causaron más risas fueron “Matorral genealógico” cuyo estribillo reza “soy mi nuero”, dentro de la famosísima melodía de “soy minero” y “Ensalada ilustrada”, una oda a Voltaire incorporada a la melodía de Volver.

Empezaron el concierto con su Die Escafandra, a los que relevó Susan Vaga para elevar el punto de humor con una loquísima canción sobre la historia de tres perros. Tras este arranque llegó la parte más gandul de la noche. Arrancaron el concierto con “Vis a vis extremo” un tema que perfectamente podría resumir los intentos por intentar huir de los capazos con la frase “adiós me piro” dentro de la melodía “A Dios le pido” de Juanes.

Solo dos guitarras y sus voces, no les hace falta mucho más, ya que juegan con melodías conocidas por todos y la torsión de llevarlas al humor. Si a eso le añadimos la tranquilidad y la improvisación que se marcan entre tema y tema, pues tenemos un combo perfecto. Dentro de esas manifestaciones entre tema y tema, entre ellos, llegaron a una conclusión: la momia de Lenin está hecha de espárragos, casi nada. La URSS, Francia, Portugal, muchas referencias a distintas nacionalidades, pero la que más palos se llevó fue sin duda la española, llegando a decir frases como Gora España, la cual resume bastante su tipo de humor.

En el bis, al que salieron con una gran cantidad de papel de burbujas, que al principio desconocían su procedencia pero al parecer, tras haber roto una gran cantidad, descubrieron que era parte del envoltorio del photocall que habían puesto en la entrada al concierto, las risas se duplicaron ante semejante despiste. Luego, dos revelaciones de su nuevo disco “Refresco grotesco”, que utiliza el “Here comes the sun” de los Beatles para hablar del sabor del Biterkas y «El acrobata de celuloide», que aprovecha la famosa «me cuesta tanto olvidarte» para incorporar su amor por el actor Burt Lancaster, «me gusta tanto Burt Lancaster».

Finalizaron el concierto con una oda al poliespan utilizando para ello la famosa melodía de la transición que reza “libertad, libertad, sin ira libertad”, que en voz de Los Gandules se convierte en “poliespan, poliespan, que invento el poliespan”. Larga vida a estos cheposos.