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Anticrónica

Tiembla el misterio

Dentro de las corrientes musicales que tenemos en la actualidad hay dos claros caminos, el del pop y el del rock. A partir de ahí todas las combinaciones y trasvases posibles. Los grupos que actuaron el pasado jueves en el Centro Cultural Matadero forman parte de la corriente rock y dentro de esa vertiente, forman parte del lado más salvaje, cercanos en ocasiones al hardrock.

Todo aquel que se acercó al Centro Cultural Matadero pudo disfrutar de un fantástico programa doble. Los primeros en arrancar la noche fueron Alado Sincera, grupo originario de Igualada y que salieron dispuestos a desencajarse en el escenario. Con un volumen brutal, requiebros y exigentes cambios musicales casi programados por un matemático y un monitor de gimnasio.

Toda una exhibición para presentar su última referencia “La misma figuración”, del cual interpretaron bastantes cortes, desde la auto referencial “A los igualadores” a “La disimulación del rostro”. Temblaban los butacones del centro cultural pero ellos siguieron con una actitud directa, casi sin descanso entre tema y tema, sin presentar los temas y tocando cada vez un tema más retorcido. No dieron tregua en ningún momento, como mucho se lanzaban una rápida mirada entre ellos para advertir de la siguiente canción y continuaron el rodillo. Increíble.

Se retiraron entre aplausos, la gente había quedado impactada. Algunos aprovecharon para tomar un poco el aire y otros estiraron un poco las piernas para comprobar si seguían enteros. Tocaba cambio de instrumentos para la siguiente actuación.

Tras ese pequeño descanso salieron Picore, banda de Zaragoza que comparte bastantes frecuencias musicales con Alado Sincera. Quizá con un punto menos de clembuterol en las melodías pero igual de desconcertantes e impactantes. Su cantante, entre el baile, el drama y el desconcierto, se coronaba como centro de atención de su espectáculo. Avisaron que no era su primera vez en Huesca, pero que estaban dentro de las celebraciones de su duodécimo aniversario, así que iban a considerarlo un poco más especial.

También fueron parcos en palabras, ambos grupos disfrutan más achicharrando al público con sus melodías. Los cambios hiper estudiados de Picore en los que va subiendo la intensidad gracias a los magníficos cortes de guitarra y una voz que parecía a la deriva dentro de todo el espectro rock. Muy bonito. A pesar del dramatismo de ciertas letras, otro aspecto que también comparten con Alado Sincera, pero eso debe ser una sintomatología de haber elegido el camino del rock y tampoco es tan grave aportar ciertas inquietudes y misterios dentro de un sonido atronador. El punto más elevado de su concierto fue cuando interpretaron “Prisa mata amigo”, una declaración de principios de la banda.

Picore, a pesar de la energía de sus melodías, tienen un punto más latino bailable que Alado Sincera, que derivan casi directamente en el pogo. Aún así dos propuestas diferentes, exigentes y por tanto muy divertidas, mas grupos así deberíamos tener.

De nuevo hubo ronda de aplausos, había sido una gran velada, perfecta para celebrar la previa del día del trabajo, ese día en el que últimamente parece que descanse todo el mundo a excepción de los músicos. Contradicciones que tiene la vida.