Palabras que no terminan
Y tras un pequeño descanso fue el turno del segundo concierto de la noche, a cargo de The Black Swans, también un grupo de folk, también estadounidense. En este caso la actuación la sobrellevaron entre dos, guitarra acústica y steel guitar. La voz del cantante más grave y nasal que la actuación anterior. Una suerte de Lobezno. “No os veo pero os siento” nos dijo, y sacó la armónica, quizá para usarla como elemento de geolocalización. El steel estaba interpretado casi como un sintetizador, dándole un toque floydiano, recordando en algún tramo las piezas de Animals. Después nos dio un breve discurso sobre los videos musicales en la televisión, un pequeño impacto al cambiar de país. Tenía una actitud más canalla y menos tímida que Zach, y un estilo bastante más cercano al pop, construcciones definidas con estribillos. Los días en la lluvia saben dulce, nos cantaba y la linea musical recordaba a una canción de Celtas Cortos, sí, otro impacto al cambiar de país, una extraña sensación. Más tarde llamaron a Zachary para colaborar con ellos, fue entonces cuando estuvieron tres guitarras sobre el escenario, pero en ningún momento pareció sobrecargado. Las lineas de voz de Zach le dieron el complemento ideal a las canciones de The Black Swans, increíble apoyo en los coros y en la guitarra. Antes de terminar la actuación hicieron una versión de “Dead Flowers” de The Rolling Stones, más pausada, adentrada en el mundo folk. Y aún hubo tiempo para un pequeño bis, había sido una larga actuación pero el público quería más. Y con una última plegaria se retiraron tras un gran aplauso: “No sé que hacer, lo único que quiero es estar contigo”.