Space is the place
Fotografía: Gregorio Lombarda
El jueves fue el plato fuerte dentro de la programación creada para promocionar el nuevo planetario de Huesca. En el incomparable marco del Espacio 0.42 actuaba Brian Eno, el multiartista y gurú de las nuevas visiones expansivas de la música. Se fletaron hasta dos autobuses desde la estación Intermodal para facilitar el acceso al evento.
Ya en el interior del planetario, la gente esperaba dando vueltas por el hall, el cual está presidido por una gigantesca bola del mundo. Cuando los nervios de los asistentes eran más que palpables hizo acto de presencia el mito, el tetramorfo del pop. Se generó un silencio mayúsculo. Brian Eno apareció ataviado con bata blanca, en un claro perfil pedagógico, y a su lado un individuo bastante más bajo que él se encargó de ir realizando una traducción simultánea de las palabras del gurú. Hizo un recorrido explicativo de todos sus proyectos musicales en solitario, tanto del “Music for airports”, hasta el imprescindible “Another green world”. Mientras iba haciendo el recorrido a su obra, Brian iba señalando partes del globo terráqueo, “Discreet music” y su brazo apuntaba a Santa Elena.
Uno de los asistentes le interrumpió para preguntar si durante el concierto iba a tocar el tema de inicio de Windows 95, Brian Eno, radiante y con una sonrisa XXL abrió un poco más de lo normal su boca y sí, de su garganta apareció el tono de arranque de los windows. Primera emoción de la noche. El hall rompió en aplausos, el traductor no podía continuar, tenía los ojos llenos de lágrimas. Tras esa cumbre Brian Eno nos invitó a pasar al interior del globo terráqueo a través de un largo pasillo y un par de escalones.
Dentro, un salón de actos con capacidad para unas ochenta personas y los asientos reclinados casi 180 grados. Aparte, todo cubierto por la gran cúpula sobre la que se proyectaba una cuenta atrás y el título del último disco de Eno: “Music for crematoriums and firehouses”. Quedaban menos de cuatro minutos para el inicio del espectáculo, el público fue tomando asiento y entonces se descubrió otra de las sorpresas de la noche, en cada butaca había un sobre con una postal en su interior. Cada postal estaba dedicada y personalizada “thank you for coming Juan, i’m very happy to see you”. El público se había sentado aleatoriamente y Brian no solo había averiguado sus nombres si no que había acertado en que lugar se situarían durante el concierto. Gran golpe de efecto a la noche. Más de uno sintió miedo.
Apagaron las luces y sobre una cosmogonía visual fue ofreciendo platadas de su nuevo proyecto. Narcotizó al personal de la forma más agradable. Todo un acierto las proyecciones de unicornios. La voz casi susurrada de Brian iba narrando el espectáculo de manera espléndida: “This is the way to turn you on, baby”. Avanzado el show hizo una concesión a su etapa Roxy Music haciendo una versión de “Love is the drug”, una interpretación llena de sintetizadores que ralentizó su cadencia original hasta dejarla en un beat espacial. Y en la última canción, “In dark trees” ocurrió el gran momento de la noche, sobre la cúpula se proyectaron más de una docena de camisetas del equipo de baloncesto de Huesca. Brian Eno, emocionado, elevó el tono por primera vez para gritar: “THIS IS FOR YOU ALPHONSO!” Se trataba de un homenaje al ex jugador del Peñas de Baloncesto, Alphonso Ford, fallecido en el año 2005. Cabe recordar que este jugador fue tres veces máximo anotador de la Euroliga de baloncesto y debido a ello el trofeo al máximo anotador lleva su nombre. La magia continuó al aparecer Brian Eno en las proyecciones, con la camiseta del Peñas, haciendo mates imposibles. El público, que seguía reclinado 180 grados, no paraba de aplaudir. La insólita versión deportista de Brian Eno que aún siendo insólita fue igual de emocionante. Con un mate y sonido de explosiones finalizó su actuación. Algunos siguieron contando estrellas, otros decidieron volver a la ciudad.