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Botellón en el matadero

Will Spector y Los Fatus es un grupo polarizante, o te caen bien y te conviertes a su fe o les odias y propagas todo tipo de improperios contra ellos, desde que su cantante está gordo hasta que se les está pasando el arroz. He de confesar que estoy en el primer bando, su belleza inspirada en la basura de nuestro día a día me llega al corazón. Son nuestros LCD Soundsystem, o algo similar, pero eso, que entiendo el extremismo que generan.

El pasado viernes presentaron un EP que acaban de lanzar, no lo he terminado de comprobar pero creo que es una estrategia para hacer ver que el grupo está activo y motivado porque en 2015 van a editar un disco que llevará por título “Arriba de bien”.

Escuché a Will decir el nombre de su próxima obra, pero bueno, tampoco estuve todo el rato atento, en las primeras filas se formó una desestructuración del Matadero. Los Fatus parten la pana. Rompiendo todo tipo de reglas y estándares establecidos, hubo personas bebiendo cubatas y fumando, esto último, dentro del macarrismo, se puede considerar como un posible homenaje a la banda pues el EP lleva por título “Paquete de tabaco”. Un cd con cinco canciones que interpretaron en su totalidad al comienzo del concierto, salvo el tema “El desastre del año”, que guardaron para cerrar la velada.

Pero el comienzo fue con el grupo disfrazado de forma decimonónica y rebautizando su tema “Paquete de tabaco” como el Opus Paquet, para seguir con la coña de la regresión.

Hubo tiempo de todo, también de que tocaran su temazo “Me encanta verte fatal”, es que si no lo hacen no hay concierto de los Fatus.

Cuando interpretaron “A tus pies”, el disloque del público subió un puntico, varios espectadores terminaron de desparramarse, no solo alzaron sus pies durante el concierto, es que además se lanzaron al escenario, quizá en respuesta al piscinazo del guitarrista de la banda, Carlos Aquilué, Charlybot, que fue el primero en romper la cuarta pared.

Tras esto, rajada del cantante contra la gente que ha arrancado sus carteles de promoción del concierto, pero eso, con ese humor canalla que tanto posiciona. Gora fatus. Luego vino la jota, el público seguía en modo desfase, subiendo al escenario, bailando en la primera fila, y los que permanecían sentados seguían elevando las piernas, ofreciendo o quizá creando lo que Guillermo Bruno bautizó como el baile del ojete. Cerraron el concierto con “La vuelta a casa” y volvieron para realizar un bis que no tenían previsto, pero el clímax de descontrol lo pedía. Gracias Fatus, sois fieras.

Y para terminar la crónica de una forma más poética y mostrar que los Fatus no solo son gamberros sino también gente sensible, voy a cerrar con una frase de su canción “Que la nieve ardía”, hasta la próxima”: “Y por soñar lo imposible, pensé que tú me querías”.