El indie ha muerto
Han pasado veinte años desde el inicio del indie como estilo, movimiento cultural o llámalo x. Veinte. En un espacio de tiempo tan grande es normal que se creen normas alrededor de un estilo, así como pautas de vestimenta o comportamiento. Pero el sábado asistí, no al entierro, que es lo primero que se me podría venir a la cabeza, sino a la modificación del estilo. El sábado visualicé el golpe de estado al indie.
Ahora cualquier estilo es un todo, lo importante es molar, dar gritos e ignorar la edad actual de uno mismo. León Benavente, la banda de moda en el panorama nacional, vinieron al 21 dispuestos a ofrecer su mejor surtido de canciones. Y lo hizo. Triunfaron sin ninguna duda. Un directo arrollador, consiguieron arrancar uno de los mejores sonidos de la sala, la cual, todo hay que decirlo, cada vez va ganando más empaque, ya no solo en el tema de programación, que eso es bastante obvio, sino en el tema de sonido de los conciertos.
León Benavente es un supergrupo, calificativo que se usa cuando varios de los miembros de una banda están a su vez en otro conjunto conocido a nivel nacional. Pachenko, Abraham Boba, banda de apoyo a Nacho Vegas… Esas, entre mil más, imagino, son sus credenciales. Así que en cuanto a profesionalidad, sonido y contundencia fuimos sobrados, pero ¿por qué el bajista creyó que su instrumento era una metralleta y apuntó al público?
A la quinta canción daba la sensación de ver a unos pandilleros del indie, cuatro chavales un pelín macarras mentando el punk entre canción y canción para tener una pequeña justificación. Un baile, otro, espera que ahora me subo a la barra a bailar, espera que ahora miramos al público con nuestra cara más perturbadora, espera, espera, espera. La sala estaba llena hasta la bandera y el público completamente entregado, lógico. Incluso hubo interactuaciones con el público, Abraham Boba, que es uno de los miembros de la banda, recorrió en bar en busca de calor humano y colaboración, y lo consiguió.