Éxtasis gallego
Los responsables de ello fueron el veterano grupo de folk gallego Luar Na Lubre, en la que fue su primera actuación en la ciudad tras casi treinta años de formación. Hasta ocho músicos llegaron a estar encima del escenario, las formaciones folk, en este caso más celta que folk, tienden a ser bastante numerosas para recoger todos los matices de la tierra a la que se refieren, en este caso Galicia.
Tienen un maestro de ceremonias perfecto y muy versátil, daba la sensación de que lo podías poner a dar clase en un instituto, a presentar la atracción de feria de los camellos o a interpretar el concierto tal y como hizo de manera formidable, todo ello sin perder el glamour y la gran empatía que desprendía, aparte de tocar la gaita y el acordeón de manera perfecta. Estuvieron haciendo bromas a lo largo de todo el concierto usando la duración del mismo como tema troncal, “tranquilos que esto seis horas no dura, pero cinco y media…”, con mucha gracia y protocolo iban presentando las canciones y ojo, que cinco horas no duró el concierto pero si llegan a forzar un poco más y debido a que el sábado se produjo el cambio de hora… pues habrían estado cerca.
Fue un extenso concierto, casi dos horas y media en el que hubo detalles de todo tipo, desde la zanfona, el violín, la gaita, batería, arpa de boca. Un potosí de sensaciones. Arrancaron con Gran Sol tema de su disco “Mar Maior” y con el cual introdujeron uno de los mensajes de la noche, la leyenda de que un gallego descubrió Irlanda, sí, sí, invitaron al público a que lo investigara, tan solo hay que googlear “milesians” y dejarse llevar.
Siguieron con uno de los poemas que García Lorca escribió en gallego “Chove en Santiago”, Lorca es un autor muy afín a este tipo de formaciones folk, es un figura bastante usada en distintos proyectos y canciones. Luego unas cantigas de Alfonso X El Sabio que fueron uniendo a otras construcciones instrumentales con innumerables referencias a la música celta, de nuevo la conexión Irlanda/Galicia.
Los momentos más emocionantes fueron cuando interpretaron el clásico “O son do ar”, mítica canción que les catapultó a la fama cuando Mike Oldfield hizo una versión en 1996, y el otro instante mágico se produjo mientras tocaban otro hit “Tu gitana”. También a destacar la canción “A pasar pola Coruña”, en la que todo el patio de butacas colaboró realizando los coros.