Gazpacho al curry
Orquesta Chekara ofreció una gran muestra de flamenco andalusí.
En los tiempos que corren, y aunque suene un tanto nostálgico, está todo inventado. Como mucho, en el plano de la música vemos evoluciones de un estilo, pero el germen del cual parten hace días que ya existe.
Por eso, la capacidad de innovar cada día es más complicada. Puedes investigar un estilo para intentar aportar alguna evolución u otra opción igual de interesante: mezclarlo con otro estilo. Una fusión.
Eso es lo que vivimos el pasado jueves por la tarde en el Centro Cultural del Matadero. Una mezcla de flamenco con la música tradicional andalusí.
Lo cierto es que el flamenco y la música andalusí no están tan alejadas. Ambos estilos se influenciaron y tienen sonoridades y ritmos similares, casan muy bien juntos.
Y bien que lo comprobamos gracias a Chekara, una orquesta tradicional flamenca fundada hace cincuenta años por Abdelssadak Chekara y que actualmente dirige su sobrino Jalal Chekara.
Jalal Chekara es un magnífico violinista, que ha colaborado, como él dijo en el concierto, con Michael Nyman o Enrique Morente, entre otros.
En el proyecto Chekara, además del violín lleva la voz cantante, que con esos tonos árabes, una sonoridad maravillosa pero a la que estamos, lamentablemente, poco habituados, contrastaba y a la vez hermanaba de forma perfecta con la otra voz que hubo en el directo.
De ella se encargó Vicente Gelo, que también se encargó del cajón flamenco, realizó un cante espectacular, a recalcar la vocalización y entendimiento del noventa por ciento de sus letras, algo no tan habitual en el cante flamenco. Una voz aguda como un pequeño puñal que expresaba sentimientos de soledad y sufrimiento en el primer arranque.
Los otros dos participantes en el concierto fueron igual de profesionales, Tino van der Smaan, un holandés afincado en Sevilla, que ya estuvo en Huesca en la pasada Primavera Flamenca, aparte de producir el disco de Chekara, se encargó en este directo de la guitarra flamenca, la cual fue uno de los elementos fundamentales para cohesionar tan bien y de forma tan invisible ambas músicas, aportó la intensidad y ritmo necesarios a cada momento.
Y Youssef Chair encargado de darbouka y también acompañando a los coros las voces de Jalal Chekara, dándole la respuesta perfecta a esas frecuencias árabes, llevando el ritmo de forma soberbia y sin ningún alarde.
Con estos cuatro músicazos y un público, que con semejante concierto debería haber sido bastante más numeroso, estuvimos disfrutando toda la tarde, pasando de palos como los tanguillos con transición a la música andalusí y de vuelta al flamenco, una maravilla.
El violín de Jalal Chekara fue otro de los hilos conductores del concierto ya que su sonoridad es común tanto en el flamenco como en los sonidos árabes de la música andalusí, aportando ese toque de misticismo que en contraste con la pasión de la guitarra flamenca crea una atmósfera muy interesante.
Como dato, su último disco se titula Tan cerca, tan lejos, un gran resumen de lo que significa esta mezcla de culturas.
Terminaron su espectacular concierto con un tema que forma parte del legado andalusí, La Tarara, canción que fue cantada y aplaudida por el público a lo largo de toda su interpretación. Éramos pocos pero disfrutamos como nadie. Tuvieron que salir de nuevo para saludar y despedirse de pie, a lo flamenco, con un pequeño cante por parte de Jalal y de Vicente. Y ahora sí, fin de concierto. Jueves perfecto.