Te como to’ lo black
Dentro de Periferias se celebró el Bleep!, la noche musical aragonesa.
Tras once días de programación, el Festival Periferias ha llegado a su fin, con un éxito de público, que en uno de los últimos actos decidió acudir de forma masiva al Bleep! Bleep es la muestra de propuestas musicales de la comunidad. De forma más llana tendría que decirte que Bleep es una fiesta, porque entre que acude el grupo, sus amigos, familia… al final se crea una camaredilla bastante divertida.
En la edición de este año la organización ha decidido innovar en cuanto a horarios, en lugar de comenzar a las diez empezaron a las siete de la tarde. Casi nada. Así uno iba dirección Palacio de Congresos con cierta pereza, pensando la cantidad de horas que iba a pasar, el cansancio y demás, pero bum, fue entrar en el patio exterior, donde estaba instalado el Freedom Vibration Soundsystem y borrar cualquier pensamiento. Qué pasada, qué divertido. Una cura sonora, una experiencia físicosónica. En una instalación casera y muy profesional tenían situados varios altavoces que debían tener una capacidad de adaptación a todo tipo de frecuencias. Entrabas en su espectro sonoro y el cuerpo de vibraba. Además, estuvieron de invitados el combo de dub The Producers, voz, producción y flauta, algo increíble. Desde las siete de la tarde estuvimos dándolo todo a ritmo de reggae y dub. Sinceramente, una actividad que está entre las tres mejores, en el aspecto musical, de todo el Festival. Pero la noche comenzaba, y los conciertos seguían, con el rapero oscense Snnifer haciendo una muestra de rap muy vital, una entrega absoluta que en cada tema una afluencia mayor de público, concierto bien interpretado.
Tras él llegó el combo de rap Amores Perros, una crew autonómica que pusieron el nivel de flow y fiesta en cotas muy altas. Una propuesta con sentimiento, actitud rapera y conexión con el público. Es posible que terminen llegando a ser muy grandes. Tras ellos llegó el macroconcierto de Oscapetah Kyos. Digo macro por la cantidad de personas que llegaron a estar en el escenario, alrededor de diez en cada tema. Los Wu Tang Clan oscenses, seres de distintas formaciones unidas alrededor del combo de rap demostraron el espíritu de hermandad que rodea a cierta comunidad del rap oscense.
En el descanso llegó uno de los rotos de la noche, y digo roto como impacto, aparecieron por la pista de baile The Resistance Crew, un grupo de breakdance, pues imaginate, torsiones, quiebros y saltos a cada segundo. Una gozada y un despliegue de energía descomunal. Aún manteniendo la cara de sorpresa aparecieron The Bronson por el escenario, un grupo de Zaragoza que continuaron el nivel de fiesta y disfrute con los presentes. Pop Rock para todos los públicos. Divertido, bueno, entretenido y con una propuesta de vitalidad que llama bastante la atención.
Los siguientes en actuar fueron The Faith Keepers, una banda, también de Zaragoza, famosa por sus buenos directos. No defraudaron a la mitología y ofrecieron un concierto de ese soul rock que realizan, muy bien interpretado. Hacen falta más grupos así. Un nivel interpretativo y musical superior. Dr. Loncho & The Soul Brothers fue la actuación que vino a continuación. De nuevo de Zaragoza, pero esta propuesta nada rock ni pop, fuera. Loncho hace rap, un rap sin estereotipos, ni próximo a ninguna escena local o nacional. Posiciona su rap como propia referencia y eso genera lo atractivo de su música, pocas referencias externas y mucha atracción hacia su propuesta. Habrá que revisar todos los discos que ha ido realizando.
A partir de aquí el ritmo de la noche lo marcaron los DJ. McPerez, que se posicionó como uno de los triunfadores en cuanto a baile, vitoreos y celebración, lanzó una propuesta de soul, baile y juerga que fueron imposibles de rechazar. Fran Navarro (Etiqueta Negra), el nombre entre paréntesis es parte de la denominación de artista, fue pulcro, diríase elegante, pero ello no hizo que decayera el nivel de baile, para nada. Cerró la noche Marlen Ebony, que a pesar del horario contó con numeroso público y conectó con ellos, haciéndoles bailar con ritmos soul y funk hasta que los cuerpos dijeran basta. Hasta el año que viene, Periferias.