La belleza de la rutina
En numerosas ocasiones nos quejamos de la rutina, de sus protocolos y formas, e intentamos ir hacia lugares más disparatados e inesperados, ya sea en puentes, fines de semana o cualquier instante tonto. Pero ay, cuando esa fiesta de guardar es la del patrón de la ciudad o de la comunidad, nos entra esa morriña de la tierra, algo nos posee y nos entregamos en cuerpo y alma a las rutinas de sus fiestas, ya sea en forma de baile, canto o combinación de ambos.
Es lo que sucedió el pasado martes en el Centro Cultural del Matadero. Dentro del programa de actos de la festividad de San Jorge, uno de los platos fuertes era la actuación de Roberto Ciria y Sofía Bueno. Él, de sobra conocido tanto en el ámbito de la jota como fuera de él, lo más cercano a un mito del estilo, un superhéroe de la jota. Sofía Bueno, le sigue a la par, muy de cerca, son dos superclase que en más de una ocasión consiguieron poner los pelos de punta a buena parte del público.
Los “bravo”, “fenómeno”, y “qué bueno eres” fueron una constante a lo largo de todo el concierto, el cual registró una media entrada en el patio de butacas.
El espectáculo que presentaron el martes fue un estreno y algo inaudito hasta la fecha que habría que recalcar y elogiar, todas las canciones del concierto fueron cantadas en aragonés, adaptando los temas en castellano a esa lengua o tirando de hiper clásicos como “S’ha feito de nuei”, canción que interpretaron sin presentar ya que todo el mundo conoce y que por supuesto fue de sobra aplaudida. El resto del concierto sí, de una manera pedagógica pero bastante afable, tanto Roberto como Sofía se fueron turnando las presentaciones de las canciones, el origen de las melodías y la tierra en la que fueron compuestas.
Una puesta en escena un tanto fría al principio, quizá, pero fue un mero espejismo que ayudaron a eliminar los bailarines Sandra Galino y Alex Alonso, dos portentosos bailarines que salieron al escenario para bailar la jota de Tardienta. Con el ambiente más festivo y proclive a la jota continuaron, la cosa iba de homenajes, tanto a Pepe Lera, autor de la ya mencionada “S’ha feito de nuei” como Carlos Vidal o Pepe Rodrigo, todos ellos autores de buena parte de las canciones que interpretaron.
Pero los grandes valores del show son las dos voces solistas, tanto la de Roberto Ciria como la de Sofía Bueno. La de Roberto se podría calificar como una voz con una pitera máxima, definiendo en este caso pitera como la capacidad de volumen en consonancia con la transmisión de emociones a través de su voz, un vibrato de diafragma comedido, y una versatilidad para pasar de los graves a los agudos en un solo segundo inaudita, lo dicho, pitera máxima.
En la “Albada de Bielsa” pudimos comprobar que la voz de Sofía está a los mismos niveles que los de su compañero de escenario, con menos vibración de diafragma, lo cual quizá podía ponerla en algún mínimo momento en un mundos cercanos a Disney pero que transmitía una fuerza brutal, jota en estado puro. Para ejemplo de su fuerza, suyo fue el mejor momento de la tarde cuando interpretó “Soniando”, una preciosa canción cercana a los fados portugueses y que dejó a todo el público ensimismado, también habría que destacar que en esta canción el propio Roberto Ciria la acompañó a la guitarra.
También estrenaron un tema instrumental “Fandanguillo de Mondón” compuesto por uno de los tres músicos que dieron color y forma al evento de manera perfecta y a los que no se puede objetar nada, en todo caso alabar. Después una zarzuela, más bailes, intensidades, aplausos y alabanzas, un triunfo por todo lo alto. Final con “La Dolores” a la cual se volvieron a incorporar los bailarines para cerrar con un broche de oro la actuación. Viva la rutina.