La belleza del exceso
Normalmente, cuando un grupo de música presenta su nuevo disco, realiza una fiesta tras el concierto en un bar cercano al evento o dependiendo del estado de ánimo, tan solo lo presenta con un show más y listo.
Pero si tu grupo se llama The Bärds lo haces todo a la vez, a lo grande. Esta banda oscense acudió al Centro Cultural del Matadero para presentar su primer LP ‘Supersound’, y decidieron rodearse de grupos amigos para hacer algo especial, convertir el evento en una fiesta. El formato fue: canciones de Los Bärds, incidiendo lógicamente en este último disco y versiones de los grupos amigos que fueron pasando por el escenario.
Así pudimos disfrutar de una hiper vitaminada revisión del ‘Summer is coming’ de Lucca, un feliz regreso de Wasteland o una de las nuevas canciones de Domador ‘Nuevas noches’ pasada por el filtro The Bärds.
El concierto empezó con un pequeño discurso que realizó otro de los amigos de la banda, Juanjo Rueda, que ya indicó que ellos no necesitan presentación, y es cierto, son expertos en la noche oscense y uno de los grupos más queridos en la ciudad, a lo que habría que añadir también que actualmente son el grupo que más en forma está y que mayor potencial tiene de llegar a una primera línea musical.
Con una medio entrada en el patio de butacas, los cinco miembros del grupo, liderados (dentro de un caos mágicamente organizado) por los hermanos Naval, salieron al escenario, con calma, probaron un poquito y a la mínima descargaron toda la energía, la primera canción fue ‘Res drang’, el pegadizo tema que abre ‘Supersound’.
Referencias pueden tener muchas, desde Blur, los primeros Artic Monkeys, algo de Strokes, pero cada vez suenan más personales y ya empieza a suceder el hecho de oír una canción y decir “ah, es de los Bärds”. Han mejorado mucho, quizá la entrada de su nuevo guitarrista tenga algo que ver. La cuestión es que a ellos cinco se les quedaba pequeño el escenario con sus botes, paseos y movimientos, pero los invitados no dejaron de pasar por el escenario.
Un recorrido a casi toda la historia del pop oscense del siglo XXI, lo que me recuerda que en la última crítica del Garrampapop, Luis Lles se preguntaba dónde están las nuevas generaciones, los grupos nuevos. Aún así, se agradeció la gran cantidad de grupos y estilos que pasaron, el rock de Amórica con ‘Diane Lane’, el surf de Los Pipelines, o el pop sintético de Pecker, que llevado al mundo Bärds habría que reseñar que tuvo unas frecuencias cercanas a Gabinete Caligari.
Aparte de esto, las intervenciones entre canción y canción de los Bärds son fabulosas, rozando la ironía y el ataque frontal al público, todo con mucho humor. Cuando dijeron que iban a tocar una balada se arrancaron con la canción más punk de todo su repertorio. Ya avisaron al comienzo con un breve “vamos a prenderle fuego” y a mitad de concierto, cuando interpretaron ‘Dreams from Hamburg’ te dabas cuenta de que tenían razón. ‘Migraine’, otro de los cortes de Supersound, tiene unos arreglos geniales de trompeta, entre lo orgánico y el sintetizador.
Y aún quedaban invitados, salió Raúl Viela de Terpsicore para interpretar ‘Asturias’ de Isaac Albéniz, sí, fue de largo el momento más surrealista y bello de todo el concierto. Una paradinha en medio de la energía Bärd. La ronda de amigos finalizó con SCR & The Old School Orchestra y su ‘Dónde están las chicas de los videos’ en la cual pudimos comprobar lo bien que le queda el papel de rapero a Carlos Naval, sorprendente y notable adaptación de este camaleón de escenario.
Cerraron el concierto con ‘Stone generation’ tema que también cierra su disco. Fiesta perfecta, aunque a buen seguro que a ellos decidieron alargarla un poco, son The Bärds, a quién vamos a engañar.