Las cerezas al camerino
El simple placer de comprobar la realidad mutada tras ese gesto. Observar la realidad, a los otros, tras una acción propia que se pueda establecer fuera de las normas es bastante divertido. Esa diversión, velocidad y las ganas de molestar todo lo posible, son principios básicos de buena parte del punk.
El jueves actuaron Las Kellies en el Centro Cultural del Matadero, y podría decirse que ellas hacen punk, aunque quizá sea una etiqueta que no las defina del todo. Son de Buenos Aires y actualmente se encuentran en una extensa gira de presentación de su último trabajo, “Dubby Exposure”, un conjunto de remixes de sus cuatro discos anteriores.
Llegaron al Centro Cultural del Matadero con una bandeja llena de cerezas que les había sobrado de la cena y podías pensar “mira, que chicas más majas, se llevan cerezas al camerino”. Las cerezas fueron un espejismo, el concierto fue un disparo ininterrumpido desde el minuto uno.
Una tras otra fueron lanzando casi sin pausa sus canciones, algunas de un minuto, otras de dos minutos y medio, y el resultado final fue tener las sensación de haber oído sesenta canciones sin parar. En formato trío con Sofía en el bajo, Silvina, batería y coros, y Cecilia en la guitarra y voz principal. Tres chicas de armas tomar.
Arrancaron de forma inmejorable con “Cous Cous”, una canción que ya marca todos los principios musicales de Las Kellies, riffs machacantes, batería contundente, mucha energía y la reverb hipnótica de la voz. Esa reverb y ciertos toques de cadencia hicieron ver que estas chicas no son tan punks como puede parecer, aunque no ofrecieron concesiones, pero esos detalles las ubican más en el post punk o en la nueva ola.
Las referencias a grupos como The Slits o ESG son bastante claras, grupos también ubicados con la etiqueta punk pero los cuales también entran en la new wave. Para situarlo con alguna referencia española podríamos decir Kaká de Luxe. Punk, sí. Nueva ola, también. Una fiesta sin fin. También habría que añadir que su puesta en escena, austera, unido a la actitud impertérrita que tuvieron las tres en el escenario, fue el cóctel perfecto para aumentar la magia punk de todo el evento.
Siguieron con “Don’t look suspicious” y después con “Melting Ice”, canción conectada con los mundos dub y que fue tomada como un pequeño respiro dentro de la norma No hay descanso, que plantearon el jueves en su actuación. Dejaron la artillería pesada, su repertorio más punk para el final del concierto, donde interpretaron “Typical bitch” una canción más rítmica y menos decorada que las anteriores, para terminar en el que hasta el momento es su gran hit “Perro rompebolas”.
Habíamos llegado al final del concierto casi sin darnos cuenta, una hora de trituradora. El público les aplaudió de forma unánime el concierto y ellas respondieron haciendo una versión de Los Ramones “Beat on the Brat”, así, como guinda o cereza final, para dejarlo en todo lo alto. Olé por Las Kellies.