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Anticrónica

La revolución del silencio

Esto quizá provoque algún debate, ojalá, pero lo tengo que decir: No entiendo a la gente que va a los conciertos para contarle su vida a la persona que tiene al lado.

El jueves, en el Centro Cultural Matadero, Licor de Pájaro presentó su segundo disco, titulado “Testamento”. Hubo una numerosa entrada, son un grupo querido en la ciudad y a un servidor, por designios del destino, le tocó sentarse delante de un grupo de chavales que no pararon de explicarse su vida y milagros desde el minuto uno, incluyendo los silencios entre canción y canción. Pido perdón al grupo y a los lectores de la crónica pero lo tengo que explicar, percibí el concierto en dos dimensiones, la de La Jeny que había ido al peluquero para ver si su novio le decía algo tía qué fuerte, y la rítmica soul que daba ganas de saltar de la butaca para bailar con los pájaros. Ni que decir tiene que esta última me gusta mucho más.

A ver, que me centro, Licor de Pájaro, que cada vez tienen un sonido mas contundente, empezaron el concierto con el mismo tema que abre su segundo disco, “Culebri”, un mix de rítmico soul muy divertido y perfecto para comenzar cualquier fiesta. En este tema, que es una explicación vital de un jeta, no queda muy clara su idiosincrasia pero son defensores de los animales y de la paz, quizá por eso dedicaron su concierto a Excalibur, el perro supuestamente infectado de ébola que al parecer sacrificaron hace poco.

Siguieron con el orden del disco, venía Pico(r), con esa sonoridad soul, cambios de ritmo y una instrumentación perfecta, merece la pena escuchar el disco, en serio.

“Requiem por el último colibrí” tiene unos punteos cercanos al rock progresivo dentro de la línea new age de sus letras, lo que le da una doble visión a casi todos sus temas. La gente conecta con esta línea e incluso al termino del tema se llegó a escuchar un “Abajo el dinero”.

Dedicaron el tema “Santo Cristo de Los Milagros”, que habla sobre la inadaptación social, a la familia Carnicer, en especial a Javier Carnicer, miembro del mítico grupo oscense Carnicería Carnicer, aunque por conexiones sería mas fácil vincularles a Escoria Oriental, aunque solo sea por el tipo de formación, batería, bajo, guitarra, teclado y vientos. Una banda, que como ya he dicho más arriba, suena impecable. La canción menos Licor de Pájaro de este disco quizá sea “Inmortal” y no es por la línea musical, que se mantiene en ese funk jazz que invita al baile, en la letra no hablan de la madre tierra ni de los animales, si no de venganza a nivel humano, dicen “no te voy a dar la oportunidad de llorar en mi funeral, soy inmortal”, han abierto una nueva vía.

Interpretaron todo el nuevo disco, con presentaciones de su manager en dos temas que tienen términos médicos “Flehmen” y “Egagrópila”, para finalizar con “Testamento” una reivindicación sobre el tiempo y la necesidad de aprovecharlo.

A partir de ahí tiraron de viejos temas, hiperefectivos para levantar al público, desde temas propios como “Jaula de Oro”, a versiones como “Hojas de menta”, “Lo más vital” e incluso la maravillosa “Jaguar” de Dj Rolando, con la cual, muy acertadamente, terminaron su concierto. Un pequeño bis cuasi informal de un tema en el que hablaron de una chica llamada Isabelita de forma un tanto jocosa y fin de la fiesta. Los pajaritos abrieron sus alas y huyeron del matadero tras un gran concierto, y La Jeny, yo qué sé dónde iría, espero que esté bien.