¡Viajes atómicos, hiperespacio!
Hubo sesión doble de electrónica en el Centro Cultural del Matadero el pasado viernes por la noche, de repente, salvando el detalle de las butacas, parecía que estábamos en La Haçienda nutriendonos de beats. Abrieron la noche Enif un combo oscense formado por Afroktek y Poiu. Una breve pero muy emocionante actuación con algunos momentos altamente inspirados. Puro dubsetp más o menos experimental. Sobre dos platos de vinilo, combinado con los efectos y transiciones se fueron repartiendo los papeles a lo largo de su actuación. Se pusieron más interesantes en los pasajes sonoros exentos de bases, cercano a instantes de relax psicodélico. Llevaron todo su set desplazandonos del rojo al azul, de la tranquilidad al beat extremo, dejaron a la audiencia con ganas de más y eso es muy buena señal.
Casi sin descanso apareció en el escenario Lost Twin, nombre artístico de Carlos R. Pinto, sevillano afincado en Brighton. Hizo una actuación soberbia. Enclavado en el estilo post dubstep o post electrónica, mezcla de pasajes lentos con desestructuraciones del patrón rítmico, detalles del rhythm and blues, acelerones, pasajes muy psicodélicos, aunando casi todo el espectro sonoro posible, del azul al rojo en el mismo segundo. Los asientos de la sala no dejaron de temblar en casi ningún segundo. Secuenciaba todo en directo, realizaba los efectos, cambios y las baterías, todo un prodigio, que además lo realizó de manera impecable. Además hay que añadir que durante esta y la anterior sesión hubo de fondo unas magníficas proyecciones que ayudaron a trasladarse en el viaje.
Con influencias de Actress, Flying Lotus y ese tipo de estructuras actuales, quizá hasta puntos Kanye West. Lo mejor era dejarse llevar y disfrutar de la sensación. De repente una melodía de R&B sobre una base drum and bass, unos detalles sonoros más propios del techno, un cóctel de estilos increíble, post electrónica. Todo ello en unas melodías, eso sí, de tono melancólico, un tanto oscuro, lo cual aumentaba ese punto hipnótico que tuvo casi todo su set.
Pasaba de los pasajes más extremos a casi rozar el ambient con una facilidad pasmosa, y a los pocos segundos de esa tranquilidad marcaba otra vez un patrón rítmico y proseguía la fiesta. Arrancó los aplausos del público en varias puntos del concierto, la aparente frialdad de la electrónica llegó a calar en la mente de los presentes. Quizá un pero, puede que su set fuese un pelín extenso, pero es lo que tienen los viajes en el espacio, y si no, no hay más que mirar la paradoja de los gemelos, nunca mejor dicho.
En cualquier caso, una inmejorable forma de comenzar el curso.