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Reseña

Mejor tarde que nunca

Fotografías: Javier Broto

Salvo casos muy excepcionales, todas las crónicas de este blog son publicadas, más tarde o más temprano, por el Diario del Altoaragón. Las cuelgo aquí para tener una especie de control y almacenaje propio.

Había varios franceses, una chilena, un chico de Valencia, un belga loco, seguro que me dejo nacionalidades y gente, no estuve atento a todos, ya lo siento, y también estaba una chica oscense pero que actualmente vive en Londres, la artista Marta Jiménez Salcedo.

Como esto no va a publicarse bajo los corsés del formato periodístico lo puedo decir, Marta es amiga mía y al acabar su espectáculo me preguntó si haría crónica, yo le dije que nadie me había dicho nada, aunque bueno, como ya he dicho, tampoco me preocupé.

Su espectáculo era el primero en comenzar dentro de un itinerario de cinco muestras. Salí de casa con el tiempo justo en dirección a la Ermita de La Malena, lugar donde arrancaba la ruta, vivo cerca pero bueno, apuré hasta el final porque no tenía ganas de encuentros sociales y demás.

Vi a Javi, a María José, a David, y a los pocos segundos, el espacio de La Malena estaba completamente lleno de gente. Abrieron las puertas, nos encaminamos junto a la masa y como tampoco tengo una altura extraordinaria tuve que hacerme un hueco entre la gente para poder ver algo, mientras estaba en esa maniobra sonó a toda pastilla la canción “Ni más ni menos” de Los Chichos, el espectáculo había comenzado.

El público estaba expectante, alerta, y fue entonces cuando Marta Jiménez Salcedo entró por el mismo lugar que lo habíamos hecho todos pero ataviada con un gigantesco cono blanco construido con resina de poliuretano y troquelado con elementos florales, algo que llamaba poderosamente la atención.

Todo los sonidos que se formaron fueron procesados electrónicamente, dándole mayor dramatismo al escape, a la destrucción, la metamorfosis. Una vez liberada, fue recogiendo todos los trozos en unos cubos rojos y acercándolos a Tasos, que los fue picando con un martillo (también con sensores piezoeléctricos) y más tarde trituraron en una turmix, y sí, la turmix también llevaba proceso de sonido. Se les paró el motor pero continuaron hasta terminar el espectáculo, con Marta esparciendo su traje convertido en polvo blanco sobre el lugar donde se había parado al comienzo.

Aplauso y romería del público en busca de otra intervención artística. Ciclos de ida y vuelta. Destruir para construir.

Comenzaba Periferias y lo hacía de forma impecable.

Gracias Marta, (aunque tú y yo sabemos que lo mejor de todo Periferias, sin lugar a dudas, fue el Fashion Show).

Nos vemos pronto.