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Música en vivo

Oh capitán, mi capitán

Ludotech y Rubén Moreno amenizaron la fiesta despedida de Capitán Lillo.

Capitán Lillo dice adiós, Rubén Moreno nos dice hola. Y como si de un paso de ecuador se tratase decidieron, bueno, decidió, que es la misma persona, hacer una fiesta para conmemorar los dos hechos, en especial la despedida de su blog El Capitán Lillo.

Un blog que si has estado en Huesca durante los últimos diez años y has tenido una pequeña relación con la cultura, casi seguro habrás visitado. Era la web para ver a qué conciertos ir, qué maquetas había sacado tal o cual grupo, en fin, un repaso a la actividad cultural de la ciudad en un tono desenfadado. Recuerdo que ese tono desenfadado me caló tanto que durante una época, cada vez que veía a Rubén le gritaba un profundo “Capitán!” y él siempre me respondía de buenas formas, cuando tampoco habría pasado nada si alguna vez me hubiese llamado la atención. Eso es para incidir que aparte de inquieto, pues el tipo es bastante majo, aspecto que suele dar puntos.

Capitán Lillo fue la web de cabecera para ver los movimientos a seguir durante el fin de semana, una pequeña guía. El descoque máximo llegaba en hora de Periferias, cuando el blog se convertía en el fanzine virtual Red Periférica. Busca en el archivo, ya verás que está muy bien.

En fin, una tarea titánica que merecía un homenaje a la altura, por eso junto a la sala de conciertos El 21 se liaron la manta la cabeza y organizaron una serie de conciertos que tuvieron su punto álgido el pasado viernes con la actuación de Nacho Vegas en el teatro Olimpia y la posterior fiesta en el 21. Tras el concierto de Nacho Vegas la gente peregrinó por el Coso hasta la sala de conciertos, lugar elegido para dar la fiesta de despedida al blog.

Supongo que la crónica del concierto de Nacho Vegas estará muy cerca de esta, tal vez en la hoja de al lado y casi seguro estará firmada por Luis Lles. Lo recalco porque él, el cronista cultural, era uno platos fuertes de la fiesta. Por una noche dejó de lado su labor observadora para lanzarse junto a Juanjo Javierre a lanzar temas con una clara propuesta de fiesta. Estos dos referentes de la cultura oscense se presentan al mundo bajo el nombre Ludotech. Si hubiese pillado un tono rancio de cronista asentado podría haber dicho “son nuestros Daft Punk”, pero apoyado en el hecho que durante el set de canciones van cambiando distintas máscaras. Son nuestros gurús culturales, eso sí.

El caso es que con ellos dos arrancó la fiesta. Proporcionaron un guantazo de postmodernidad a la sala y estrenaron en la misma muchísimos temazos poco explorados en esos ambientes. Entre el petardeo y la fiesta sin control se mueve su propuesta. Y eso sí, música sin complejos, llegaron a mezclar el hit de hace ya unos cuantos veranos “Dragostea din tei” con un tema de Bob Dylan. Claro, el tozolón para las cabezas fue elevado. Parecía que nos habían llevado a un parque de atracciones. Luego un poquito de dubstep, techno y entremedias nos colaron una jota navarra que alguien del público le había entregado a Luis Lles porque el intérprete se llamaba Luis Les. Esas cosas pasan en Ludotech, da la sensación de que de todo sea posible. Así que poner un momento más destacado que otro es faltar a la verdad, el set es tan desconcertante y bello que debe presenciarse en persona. Una de las canciones que perseguirá a Luis Lles, creo que para siempre, es el Papi Chulo de Lorna, varios de los asistentes, por supuesto, estábamos esperando ese momento, que vino precedido de un cambio de caretas incluso con una previa en la que pincharon Richard Strauss. Lo dicho, un tozolón de sesión. Juanjo Javierre, aprovechó también para llevar varios de sus juguetes e ir introduciendo sonidos encima de las canciones, haciendo en algunos instantes arreglos soberbios, dentro de la línea de cachondeo de la pinchada. Entre otras perlas petardas también se coló La gozadera, pero también otros temazos techno y dub que servidor al no tener tantas referencias musicales como los djs pues no me dio para identificarlas, pero eso sí, una continua línea de calidad e invitación a una fiesta sin complejos. También hay que decir que no todo el mundo entró en el set, peor para ellos.

Tras ellos la sesión continuaba con el propio Rubén Moreno a los platos. A esas alturas de la noche y tras la ceremonia de despedida ya no se si continuaba siendo Capitán Lillo, pero qué narices, diez años son muchos años, así que estuvimos escuchando un rato las filias musicales de Capitán, que dio un repaso a grandes temazos de los últimos sesenta años, desde Johnny B. Goode, Love of Lesbian, Chvrches… todo muy bailable y disfrutable, pero con un punto más pausado que Ludotech y siendo la hora que era… menos mal. Aún así hubo mucha gente que se animó más y más a cada canción, estirando la noche hasta el infinito. Todo de diez, aunque yo, y otros tantos como yo, nos fuimos un poco mareados, pero para eso son las fiestas, ¿no?

En fin, Oh Capitán, mi capitán, el viaje ha terminado y el buque en parece estar en perfecto estado; Enhorabuena por todo, Rubén.