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Anticrónica

Por fin es lunes

Semanas como la que acaba de finalizar son un buen ejemplo de la gran cantidad de actos culturales que hay en la ciudad. Desde el jueves hasta el domingo sin parar, presentaciones, conciertos y todo tipo de actos que terminan por generar una sensación de stress cultural.

Por eso, la llegada del lunes, un páramo dentro del mundo cultural de la ciudad, llega a provocar cierto alivio.

En este caso no ha sido una alegría desmedida, ni mucho menos, y eso ha sido gracias a que el fin de semana se remató de la mejor manera posible con el concierto de María José Hernández en el Centro Cultural del Matadero.

Ella venía a presentar su nuevo trabajo “Las Uvas Dulces”, un disco en el que ha grabado versiones de José Antonio Labordeta. Una labor de investigación, pues se tratan de las canciones menos conocidas del poeta, y de reivindicación de su figura, no sólo como gran escritor, sino como compositor.

Con un formato musical que incluía teclado, guitarras (eléctrica y acústica), cello y contrabajo, consiguió dotar a las canciones de calidez, bellos detalles y profundo respeto por las obras originales.

En medio del show incluyó un pequeño receso de tres canciones de su repertorio con los que aprovechó para presentar a los magníficos músicos que la acompañan, uno de esos temas fue el bolero de amor arrebatado titulado “La punta del iceberg”.

A lo largo de todo el concierto, uno de los detalles que más llamó la atención fue la gran técnica de voz de María José, que en ningún momento falló, titubeo y siempre mostró su registro en el mejor punto posible, bravo.

Aparte de esto, en las composiciones de José Antonio Labordeta se puede descubrir las magníficas letras que escribió, dejando unos estribillos llenos de imágenes y que no caen en los lugares comunes ni otro tipo en los que han caído multitud de cantautores.

Desde “Guárdate”, pasando por “Rosa, rosae”, o “Nieve en Abril”, letra que el propio José Antonio dedicó a su hija y habla del avance de la vida desde la posición del observador, muy bello. Cabe destacar que como bien recordó María José Hernández, ninguna cantante se había atrevido hasta la fehca a versionar las canciones de Labordeta.

Continuó el concierto en la línea delicada y detallista, con pequeños descubrimientos sonoros y grandes canciones como “Mar de amor” o “Quién te cerrará los ojos”.

Todo un acierto el proyecto y su llevada a la práctica, idea original y bien gestionada, un disco que merece tener un largo recorrido.

Finalizó la actuación con tal cantidad de aplausos que tuvo que realizar un bis de dos canciones, la que da título al disco y el himno intergeneracional “Canto a la Libertad”, el concierto terminó en todo lo alto, con gran parte del público cantando la letra de la canción, un momento muy intenso. Así terminó el concierto, era imposible mejorarlo.

Algunas personas se pusieron en pie para ovacionar a la artista. Un concierto muy bonito y entrañable. Ahora toca empezar otra semana.