¡Viva la música castellana!
Partiendo de que la música es un concepto universal, sus localismos, el folklore de cada tierra, tienen un mayor porcentaje de aceptación que el resto de estilos. Además, siempre retrotraen recuerdos o evocan momentos pasados y manifiestan un modo, un estilo de vivir. Eso fue lo que el pasado sábado vimos en el Centro Cultural del Matadero, el estilo castellano en toda su plenitud. Ironía, sarcasmo, broma leve al prójimo, alabanza del licor…
Actuaba Nuevo Mester de Juglaría, grupo que aún teniendo un adjetivo en su nomenclatura que indica lo contrario, llevan más de treinta años en activo dando a conocer las músicas y tradiciones de Castilla. Empezaron con un popurrí de casi quince minutos de duración de sus cinco primeros discos, un gritisjis, “Vengo de la Molinera”, “Dicen que no me quieres serrana mía porque soy pobre”, “Antón, no pierdas el son”, una, otra, “Niña bonita vente conmigo”, un no parar que puso al público y a ellos mismos a tono. Terminaron este medley con el temazo “La chica segoviana”.
Después de este zurriagazo, se presentaron y recordaron que era su segunda actuación en Huesca después de CATORCE AÑOS. Tras ese recordatorio siguieron descubriendo el folklore de Castilla con una jota rescatada por el gran Agapito Marazuela, “Jota de la cruzada”. Tras este tema se arrancaron con “La respingona” que sonó un pelín desajustada, pero dentro del cómputo global del concierto es lo de menos, Nuevo Mester de Juglaría hizo disfrutar de lo lindo a todo el público del Centro Cultural del Matadero. Y además saben como ganarse el corazón de la gente, han escrito una canción a Paco Paricio, la cabeza visible de los titiriteros de Binéfar, “eres más grande que un rascacielos” reza su estribillo, y están hermanados con el grupo oscense Olga y Los Ministriles a quienes agradecieron y achacaron que hubiese sido posible su actuación del sábado. En resumen, se adaptan, no solo ofrecen su folk castellano, y es de agradecer, allá donde fueres… Por eso, quizá, también interpretaron una canción de Labordeta, “Arremojate la tripa”. Se empezaron a oír las primeras palmas. El concierto estaba disparado.
Aprovecharon para meter pequeñas dosis de humor entre canción y canción, muy irónico, y con esa retranca interpretaron, previa a una genial entradilla, una canción dedicada al río Duero y todos sus afluentes. Hubo un momento más íntimo, donde gran parte de los ocho músicos que estaban en el escenario se retiraron al camerino, tan solo quedaron tres, una voz y dos músicos agitando un par de cencerros, era el momento de interpretar el “Romance de la loba parda”. Siguieron, ya todos juntos de nuevo, con más jotas de comuneros, una máquina perpetua de folklore, pero si por algo destacan Nuevo Mester de Juglaría es por la gran versatilidad de sus voces, es cierto que el peso principal lo sostienen Llanos Monreal y Fernando Ortiz, pero aún así, a pesar de percatarse claramente ese liderazgo, se iban repartiendo las voces principales de las canciones entre seis de sus ocho componentes, y en ningún momento se quebró el sentimiento ni nada parecido, digno de elogio.
Lo dicho, viva el folklore y la música en general.